Los mejores libros sobre África para el verano… y las otras tres estaciones

Los mejores libros sobre África para el verano… y las otras tres estaciones

Las palabras se las lleva el viento. O eso dicen. Aunque África ha demostrado a lo largo de los siglos que no. Las palabras de estos pueblos puede que sean más sólidas que las del resto, enraizadas y flexibles, resistiendo el envite del tiempo y la colonización, dos vientos considerablemente feroces.

Literatura oral africana, la llaman. Pero para fortuna del resto del mundo, que no tenemos la posibilidad de beber esas palabras de la boca de sus mayores, están los libros. Y aquí os dejamos 7 libros sobre África que permitirán conocer un poquito mejor algunas regiones del continente.

Este post es una introducción a futuros artículos que vendrán, en los que iremos desgranando cada una de estas novelas… y otras, pues en África hay literatura, y de la buena. De momento, os dejamos con este aperitivo, una lista TOP de libros sobre África para disfrutar del verano… y en verdad, de cualquier estación.

 

Mi carta más larga (Maírama Bâ)

Mariana Bâ (Senegal, 19029) escribe una carta, sí. Lo suficientemente larga para que el alma se explique tranquila, dejando que el tiempo aclare ideas y sentimientos.

En el remite figura la protagonista, Ramatoulaye, una mujer que cuestiona con la muerte de su marido el rol que hasta entonces había desempeñado como esposa, pues la muerte siempre nos vuelve más sinceros y se presta a soliloquios.

Como destinatario de esa carta, el lector, que toma la forma de una amiga confidente, Aïssatou, mujer divorciada que decide abandonar el país cuando su esposo toma una segunda compañera.

La complicidad que se genera entre vivencias similares, el discurso que se adivina empatía, es el ideal para que el espíritu se descubra y presente desnudo, vulnerable, a modo de carta.

Es esta una novela que hace de diálogo entre los valores y códigos tradicionales de su país y la ruptura o cuestionamiento de estos con la llegada de la independencia y la modernidad. ¿Tema recurrente? Quizá, pero no agotado y menos en la piel de una mujer senegalesa. Y no… esta novela es mucho más que feminismo, mucho más que una crítica social.

En verdad, el libro actúa como confesionario de los anhelos, miedos y barreras que conviven en el ser humano y de ahí que se convierta en obra universal, trascendiendo limitaciones culturales, actuando como pequeños dardos que despiertan al lector, sea este de cualquier parte.

Título: Mi carta más larga.
Autor: Mariana Bâ
Título original: Une si longue lettre
Traducción: Sonia Martín Pérez.
Editorial:
Ediciones Zanzibar.
Páginas: 141.

 

Negros son los dioses de mi África (Frank Yerby)

Nos encontramos ante el primer best seller afro-americano, Frank Yerby (Estados Unidos, 1916), que logró vender un millón de copias con su novela “Mientras la ciudad duerme”.

Sin embargo, no es éste el libro que recomendamos, sino la obra que el autor dedicó al reino Dahomey, “Negros son los dioses de mi África”.

En verdad, lo que Yerby consigue es novelar el estudio que Melville J. Herskovits’ realizó en 1967 sobre este pueblo africano: “Dahomey: An Ancient West African Kingdom” –él mismo reconoce que bebió, sobre todo, de este trabajo–.

Y lo hace a través de la historia de Nyasanu, segundo hijo del jefe de la tribu, un joven que consigue suceder a su padre en el poder. Sus cuitas nos hacen testigo de cómo eran las relaciones entre los distintos pueblos del África occidental durante el siglo XIX, su estructura social, su religión, las tradiciones mantenidas, etc.

Una novela ligera y bien documentada, perfecta para llevar a la piscina o a la playa como parte de nuestro pack de los mejores libros sobre África.

Título: Negros son los dioses de mi África.
Autor: Frank Yerby.
Título original: The man from Dahomey.
Traducción: Andrés Bosch.

Páginas: 374

La aventura ambigua (Sheik Hamidaikani)

Religión, cultura, filosofía… son el suelo sobre el que el hombre camina. Tan sólido cuando no se cuestiona y tan onírico cuando algo nuevo irrumpe y lo resquebraja. Y entonces uno cae. Y pasa un tiempo hasta que encuentra algo a lo que asirse… si lo encuentra.

Es eso lo que le ocurre al protagonista de esta maravillosa obra del autor senegalés Sheikh Hamidou Kan (Senegal, 1928). “Extrañeza” llama él al resultado de este proceso.

Hablamos de Samba Diallo, un niño sobresaliente, estudiante modelo en su escuela coránica, donde aprende la cosmovisión de su pueblo para el que la religión es precisamente eso, re-ligarse permanentemente con Dios.

Irrumpe entonces la colonización francesa, con esa dinámica que adolece de intención integradora y que empuja a la no conciliación. Vemos cómo el chaval empieza a recibir formación en las disciplinas occidentales, pero, claro, ya no es tabula rasa… y, de ahí, al conflicto interno:

Yo ya no me siento ni del país de los Diallobé ni de Occidente, ni sé lo que puedo tomar de uno o lo que debo entregar al otro. Me he convertido en los dos. No existe una idea clara cuando se tiene que elegir entre dos opciones. Sólo hay una naturaleza extraña, con la angustia de no poder ser dos.

Un texto digno de estar entre los mejores libros africanos.

Título: La aventura ambigua.
Autor: Sheikh Hamidou Kan
Título original: L’Aventure ambiguë.
Traducción: Patricia de Gispert Segura.
Editorial: Elipsis ediciones.
Páginas: 212.

El africano (Harold Courlander)

Hwesuhunu, un joven africano, es secuestrado por unos franceses y vendido como esclavo. Las privaciones y violencia a las que se ve sometido durante su traslado a las colonias, su día a día en las plantaciones y su huida para recuperar la libertad nos pueden resultar familiares, ¿verdad?

Esta es la historia de “El Africano”, novela del antropólogo Harold Courlander (Estados Unidos, 1908) que se vio envuelta en polémica, pues Courlander denunció al autor de la afamada “Raíces”, Alex Haley, por plagio.

Título: El Africano.
Autor: Harold Courlander.
Título original: The African.
Traducción: Victoria Mir.
Editorial: Argos Vergara.
Páginas: 374

 

La vida en espiral (Abassen Ndione)

Abassen Ndione (Senegal, 1946) escribe con tecnología analógica, desprendiendo tinta a través de sus bolígrafos Bic. Usa el negro para construir sus novelas, color del género que se le atribuye; el rojo para las correcciones, un rojo que confiere ese tono descarnado a lo que sus obras revelan; y, finalmente, el azul para los retoques finales, que quizá utilice para dejar entrever un atisbo de esperanza.

Y así es como nace, entre otras, “La vida en espiral”, una historia sobre drogas, corrupción, religión, etc. La protagoniza Amuyaakar, un joven que se dedica a fumar yamba (cannabis) y que decide introducirse en el tráfico de drogas.

El chaval entra (y con él, nosotros) en una espiral que le permite cubrir las demandas de su adicción mientras genera ingresos, una espiral que se mueve a ritmos acelerados.

Vamos pues adentrándonos en las cloacas de la sociedad senegalesa. De hecho, en una entrevista concedida a EFE, Abassen Ndione explicaba que lo que en Europa se califica de novela negra, en África es “literatura”.

Una denuncia constante de los problemas de este continente que “por desgracia no tiene que recurrir a la imaginación”, puesto que es la propia y “cruda realidad” la que les “dicta la trama de sus novelas”.

Título: La vida en espiral.
Autor: Abassen Ndione.
Título original: La vie en spirale.
Traducción: Dolors Gallart.
Editorial: Miscelanea Editorial.
Páginas: 376.

 

Los intérpretes (Wole Soyinka)

De nuevo se nos presenta el dilema. Ya hemos visto cómo Sheikh Hamidou Kan lo titulaba “La aventura ambigua” y, en este caso, Wole Soyinka (Nigeria, 1934), Premio Nobel de Literatura en 1986, lo bautizó como “Los intérpretes”, el libro que nos ocupa.

La pugna entre modernidad y tradición se libra esta vez en una Nigeria recién emancipada y en la que ya se adivinan los prolegómenos de la guerra civil que asolaría al país en 1967.

Y en esta contienda entre lo nuevo y lo viejo, en la que conviven mal que bien la mitología y los nuevos códigos, nos encontramos con distintas interpretaciones a través de los personajes de su obra: Kola, Egbo, Sagoe…

En este caso pues, la disyuntiva se presenta desde varios ángulos, como el de Egbo, líder de una tribu que tiene que decidir si regresa a su aldea y asume su rol, o si opta por abrazar los nuevos aires que se respiran en su Nigeria natal.

Pero hay más: a través de esas interpretaciones se descubre la desilusión de una sociedad que se ahoga precisamente con esos nuevos aires ante la incapacidad de ciudadanos y gobernantes de regenerar su país tras la colonización, y que toma conciencia de que la nación es un proceso en permanente construcción.

Título: Los Intérpretes.
Autor: Wole Soyinka.
Título original: The Interpreters.
Traducción: Pedro Domínguez Santos.
Editorial: Círculo de lectores SA.
Páginas: 268.

 

Amkullel, el niño fulbé (Ahmadou Hampaté Bá)

Es muy difícil resistirse a comenzar con una de las frases más famosas de Ahmadou Hampaté Bá (Mali, 1901) cuando se menciona una obra suya: “En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde”.

Y quizá no sólo nos mueva porque sea una metáfora que refleja la importancia de la tradición oral del continente, sino porque esa pérdida ocurre en cualquier lugar y coloca a los ancianos en el pedestal que merecen.

“Amkullel, el niño fulbé” son las memorias de la infancia de Hampaté Bá. Nacido en una familia noble, el autor va recorriendo la idiosincrasia de su pueblo con una mirada madura pero no marchita, en la que se mezcla el animismo con la religión musulmana, el mundo mágico con el más tangible.

Nos encontramos casi ante un recetario del buen vivir en sociedad, pues son estos los años en los que el ser humano aprende, se adapta y concilia su individualidad con la del grupo. Pequeños detalles como el comportamiento en la mesa, el cultivo del silencio, los modales para con los adultos, etc. nos dan una idea de los códigos propios de la cultura de Hapaté Bá.

Y, para cerrar esta compilación sobre los mejores libros sobre África (aunque la lista sería interminable, en verdad), una cita del libro deliciosa:

La escritura es una cosa y el saber es otra. La escritura es la fotografía del saber, pero no es el propio saber. El saber es una luz que está en el hombre. Es la herencia de todo lo que los antepasados pudieron conocer y nos han transmitido en germen, al igual que todo el baobab está contenido, potencialmente, en su semilla

 

Título: Amkullel, el niño Fulbé.
Autor: Ahmadou Hampaté Bá.
Título original: Amkoullel l’enfant peul.
Traducción: Manuel Serrat Crespo.
Editorial: El Cobre Ediciones SL.
Páginas: 531.