20 Sep Las comunidades afrodescendientes en el actual territorio argentino (desde la Colonia hasta los inicios del siglo XX) (I)
Escrito por Matías Nicolás Druetta, profesor en investigador en Historia (Universidad Nacional de Córdoba)
La diáspora africana en la colonia
La diáspora africana en América Latina estuvo ligada en sus orígenes a los procesos de conquista y colonización del territorio por parte de las potencias imperiales europeas, que capturaron personas africanas y las trasladaron a través del Atlántico para trabajar como mano de obra esclava en sus colonias. El sistema-mundo moderno y capitalista que se consolidó en aquel momento resultó posible –entre otros factores– gracias a la trata esclavista iniciada en el siglo XVI, acompañada por el sometimiento de los pueblos indígenas (Wallerstein, 1979).
Durante el período colonial y sus primeros años de vida independiente, el territorio de lo que hoy es la Argentina albergó una importante cantidad de población africana esclavizada. Al comienzo, es decir entre el siglo XVI y la primera mitad del XVII, esta población fue traída de forma esporádica (Gómez, 2001). La mayor parte de quienes ingresaban por el puerto de Buenos Aires hasta las primeras décadas del siglo XVIII fueron enviados –a través del contrabando y de manera legal– a Córdoba, Tucumán, Chile y el Alto Perú (Guzmán, 2006). De hecho, el primer permiso de la Corona para importar esclavos en el Río de la Plata se otorgó en 1534, a dos años de la primera fundación de Buenos Aires (Andrews, 1989).
Desde 1595 la Corona castellana otorgó “asientos negreros”, es decir, concesiones reales a esclavistas portugueses para que importaran esclavos a Buenos Aires. Pero los intentos por controlar y limitar el comercio fracasaron y el contrabando de esclavos se hizo muy frecuente, incluso con funcionarios oficiales involucrados. Este ingreso ilegal hace que la tarea de conocer con exactitud la cantidad de personas esclavizadas que ingresaron en Buenos Aires resulte un tanto difícil. De acuerdo con Andrews (1989), “los 22.892 africanos registrados como ingresados en el puerto entre 1595 y 1680 forman solo una fracción del verdadero número”.
El auge de la esclavitud en la América colonial

Con el correr del siglo XVIII, el ingreso de africanos esclavizados fue en aumento. Para estimular y regularizar el comercio de esclavos, la Corona dejó de otorgar “asientos” a individuos y comenzó a dárselos a compañías. El primer permiso en este sentido fue el que concedió a la Compañía de Guinea en 1696. Luego, se le concedería también a la Compañía Francesa de Guinea y más tarde a la British South Sea Company, que tuvo su asiento hasta 1750. En 1778 España abrió a las colonias al libre comercio, permitiendo que las naves españolas ingresaran sin inconvenientes en los puertos americanos.
No obstante, la fase de mayor esplendor se dio entre 1789 y 1791 cuando el comercio se liberalizó más aún, abriendo los puertos a los comerciantes extranjeros: “para algo más de 200.000 habitantes hacia 1778, los negros y mulatos de las once provincias de las que hay cifras censales eran 88.896 y sumando –tentativamente– un 20 por ciento para Santa fe y Entre Ríos (o sea lo mismo que en Corrientes y Buenos Aires) se tiene alrededor de 92.000, esto es, 46 por ciento” (Carmona, 2001: 370). De este modo, el siglo XVIII fue el que registró un mayor ingreso de africanos esclavizados al Río de la Plata. Un estudio reciente sobre la trata para la región indica que entre 1585 y 1835 ingresaron al menos doscientos mil africanos y afrobrasileños (Borucki, 2021).

La abolición gradual de la esclavitud en las Provincias Unidas del Río de la Plata
Hacia comienzos del siglo XIX se dieron una serie de debates dentro de la élite de la naciente república acerca de la esclavitud y los modelos de abolición, lo cual comenzó a mostrar la creciente ilegitimidad de la institución esclavista. La Revolución de Mayo de 1810 abrió la posibilidad de acceder a la libertad para las personas esclavizadas. Si bien su incorporación en las milicias revolucionarias no se hizo sin temor por parte de quienes necesitaban movilizarlos, resultaban necesarios para derrotar a los realistas (Candioti, 2015).

Una de las primeras reformas que abrió el camino hacia la abolición fue la prohibición del tráfico de esclavos en 1812 y la confiscación y liberación de la carga de cualquier barco negrero que ingresara por el puerto. Un año después, en la Asamblea del Año XIII, se sancionó la libertad de vientres, que declaraba como libres a los hijos de las esclavas nacidos desde entonces. Esto no significó el fin de la esclavitud, ya que los niños que nacían libres “debían permanecer en la casa de los amos de sus madres hasta que tuvieran 16 años las mujeres y 20 los hombres: hasta los 15 debían servir gratis al patrón, como si fueran esclavos, y de ahí en más se les debía abonar un pago mensual” (Di Meglio, 2012: 184). La promesa de que todos los esclavos que entraran en el ejército se convertirían en libertos, primero, y en libres al terminar la guerra, fue una de las principales estrategias de reclutamiento.
El primer intento de acabar con la esclavitud se dio en la Constitución de 1819.Sin embargo, ésta no fue aprobada y la esclavitud continuó en Argentina hasta la segunda mitad del siglo XIX. Finalmente fue por medio del artículo 15 de la Constitución Nacional de 1853que se declaró abolida la esclavitud, si bien hubo que esperar hasta 1861 para que esa resolución se extendiera a todo el territorio nacional, luego de que Buenos Aires aceptara la Carta Magna. Sin embargo, esto solamente significó la libertad formal de los afrodescendientes, en tanto que no se generaron condiciones sociales, económicas y culturales necesarias para acabar con las asimetrías sociales entre ‘blancos’ y ‘no blancos’, marcadas a fuego por el proceso de racialización colonial y poscolonial. Las desigualdades y la discriminación racial posicionaron a los libertos en condiciones de inferioridad, por lo que los mismos pasaron a engrosar los sectores populares y marginales de la naciente república (Annecchiarico, 2014).
Bibliografía
Andrews, G. R. (1989). Los afroargentinos de Buenos Aires. Ediciones de la Flor.
Borucki, A. (2021). 250 años de tráfico de esclavos hacia el Río de la Plata. De la fundación de Buenos Aires a los «colonos» africanos de Montevideo, 1535-1835. Claves. Revista de Historia, 7(12), 256.
Candioti, M. (2015). Regulando el fin de la esclavitud: Diálogos, innovaciones y disputas jurídicas en las nuevas repúblicas sudamericanas 1810-1830. Jahrbuchfür Geschichte Lateinamerikas, 52(1), 149–171.
Di Meglio, G. (2012). Historia de las clases populares en la Argentina: Desde 1516 hasta 1880. Editorial Sudamericana.
Gómez, M. V. (2001). Apuntes para una historia de las instituciones negras en la Argentina. En D. Picotti (Comp.), El negro en la Argentina: Presencia y negación (pp. 401–428). Editores de América Latina.
Guzmán, M. F. (2006). Africanos en la Argentina: Una reflexión desprevenida. Andes, (17).
Wallerstein, I. (1979). El moderno sistema mundial (Vol. 1). Siglo XXI Editores.