Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial (II). La experiencia personal de José Menéndez Hernández

Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial (II). La experiencia personal de José Menéndez Hernández

Escrito por Silvia Zazo, periodista especializada en África

Continuamos en esta segunda entrega con nuestra crónica de la mesa redonda “Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial”, celebrada el pasado 22 de enero en la sede de la Fundación Sur, de la mano de la Editorial Sial Pigmalion.
Entre los integrantes de dicha mesa redonda, se encontraba José Menéndez
Hernández, quien cuenta con un extenso currículum académico y profesional. Es licenciado en Ciencias de la Información, Doctor en Derecho, miembro del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, Registrador de la Propiedad y ex Magistrado del Tribunal Supremo. Fue también colaborador de ABC en Tegucigalpa en 1968 y, entre 1972 y 1975, columnista de Nuevo Diario, así como corresponsal de ABC y TVE en Guinea Ecuatorial desde 1965 hasta 1968. Es autor de quince libros y de más de doscientos trabajos sobre temas jurídicos. Profesor de la Universidad Complutense durante ocho años, también ha sido docente en la Universidad de Tegucigalpa y en la de las Islas Baleares. Ha publicado, entre otros libros no jurídicos, Leyendas y relatos de Guinea Ecuatorial (2009), Los últimos de Guinea. El fracaso de la descolonización (2008), Los opositores (2010), «París la nuit» y otros relatos (2012), Crisol de vivencias (2013), El novio de la vida (2014), Bubi de Rebola y otros relatos (2014), La revolución verde (2015), Ni Adán ni Eva (2015), Dos discursos y una boda (2016), La fábula de las tres leonas y otros relatos (2017) y Por deseo de Júpiter. La metamorfosis de la mitología griega en el siglo XXI (2018). Así resume su biografía Sial Pigmalión.
Su libro El proceso de descolonización y primera etapa de Macías fue el eje de su intervención en la mesa redonda.

“Cuando los isleños de Annobón se gobernaban a sí mismos, se reunían en el Viyil para debatir los asuntos de importancia para el pueblo y adoptar las decisiones necesarias. En nuestros días, el Viyil ha pasado a ser un foro muy especial para todo tipo de tertulias entre los varones de la isla, incluido nuestro poeta que, entre las grandes extensiones del bosque de las palabras, nos lleva de la mano por senderos bien definidos de explosivas imágenes, voluptuosa generosidad expresiva y enormes recursos. Desde el Viyil y otras crónicas posee la fuerza de un discurso, asentado y vigoroso, y rezuma la abundancia del lenguaje que Francisco Zamora utiliza sabiamente para describir con exactitud las circunstancias más complejas. Nos atenaza con su fuerza y su gran caudal y nos entusiasma con su belleza.”
Así presenta el conocido novelista Alberto Vázquez Figueroa la producción literaria de José Menéndez.

ÚLTIMOS AÑOS DE LA GUINEA COLONIZADA PARA UN FUNCIONARIO
ESPAÑOL

José Menéndez vivió en Guinea durante la etapa final de la colonización española y los comienzos de la independencia, concretamente entre 1959-1968. Hasta el año de su llegada, Guinea constituía una colonia, pero luego pasaría a convertirse en provincia española. Un lustro después se le otorgó un régimen autónomo del que disfrutó hasta la independencia. Durante ese tiempo ocupó cargos como registrador de la propiedad (del que era funcionario por oposición), asesor jurídico del Gobierno, jefe en la Seguridad Social, profesor en la Administración y miembro de tribunal.
Amablemente accedió a respondernos a algunas preguntas.
La convivencia en este contexto de la colonización Menéndez, destaca dos ejemplos en los que no encuentra el racismo. “Al morir el dirigente ecuatoguineano Acacio Mañé, inmediatamente un tribunal del que yo formaba parte procesó al Virrey. Así, este Virrey o Gobernador General, llamado don Faustino, fue procesado por esta muerte en circunstancias extrañas. Esta operación extrañaba su riesgo, pues el sistema jurídico de Guinea Ecuatorial permitía que el Virrey pudiera nombrar a alguien persona non grata y que en menos de 24 horas tuviera que abandonar el territorio. El tribunal de Guinea Ecuatorial tenía facultades de instrucción,
pero no podía resolver. Elevamos el caso a Madrid” era todo lo que quedaba por hacer.
La otra prueba se produjo siendo Menéndez asesor jurídico del gobierno
autónomo nombrado por Bonifacio Ondó. “Este fue el Primer Ministro de la Guinea bajo administración española y su Vicepresidente, luego sucesor, Francisco Macías Nguema. En los comités, al ocupar la vicepresidencia, a veces quedaba como presidente del comité de los 24. Yo tenía muchas discusiones para hacerle ver que gobernar no era mandar sobre todos y de cualquier modo: en un Estado de Derecho hasta el gobierno está sometido a la ley.”

Su relación con Macías

“Una de las anécdotas que más se cuentan es que Macías tenía varias mujeres, como era costumbre en el país. Quiso darle una sorpresa a una de ellas en Mongomo, una joven de unos 20 años, y la sorpresa se la llevó él, al encontrarla con otro joven también de unos 20 años y blanco. Convocó un Consejo de Gobierno urgente en Bata, a donde tuvieron que desplazarse todos los consejeros. Los consejeros eran los equivalentes a los ministros en una democracia. Yo ese día actuaba como secretario y como asesor jurídico.”
Macías trasladó a José Menéndez la idea de encarcelar al joven y expropiar a la familia de él, lo que éste contravino explicándole que ninguna de las dos medidas era procedente, estando amparado además por normas jurídicas como el principio de personalidad de la pena, por la que, para empezar, los padres no tienen que ser responsables de ello. Insistía, Macías, en, por lo menos, meter en la cárcel al joven y Menéndez le explicaba que en el caso de que se hubiera cometido un delito, éste era de carácter privado: en ningún caso un órgano administrativo como el que componían ellos podía sentenciarle, siendo esto competencia de los juzgados.

“Si nosotros somos negros, ¿para qué queremos un asesor jurídico blanco?”, fue la respuesta de Macías. Menéndez le sugirió, entonces, a Manuel Morgades, un bubi perteneciente al patronato de indígenas, que hiciera de asesor jurídico. Pero en el Consejo de Gobierno había un consejero de turismo, también bubi, abogado en ejercicio que frecuentaba bastante el Registro donde Menéndez trabajaba como registrador de la propiedad y le explicó a Macías que esa decisión no podía tomarse así: había que votar en silencio, por escrito y concediendo a cada persona un voto. De los 9 votos, el único a favor de Manuel Morgades fue el del propio Macías. Estos votos eran de consejeros endobés, pavues, bubis, playeros y todo tipo de etnias.

Construcción de una carretera

Otro caso interesante ocurrió a la hora de construir una carretera. Macías quería adjudicárselo a Escuder-Galiana directamente. Menéndez le explicó que de los dos sobres que había uno contenía las condiciones para la subasta y otro las propuestas económicas y que la adjudicación se realizaría valorando a todas las empresas, y no sólo a Escuder-Galiana, y decidiendo en función de la propuesta más favorable para la administración. Esto, además, lo apoyó Menéndez con la Ley de Contratos del Estado, que Macías tachaba de propia blancos y que se le recordó que estaba vigente en ese
momento.

Las relaciones inter-raciales

“En Malabo había dos casinos diferenciados: el de Santa Isabel, donde se
concentraban los blancos y el Club Fernandino, para los nativos. A este último íbamos invitados por el presidente del Club muchos blancos y en el de Santa Isabel había muchos negros socios de pleno derecho. Cuando me nombraron Presidente del de Santa Isabel, establecí el derecho de acceso para todos sin ningún tipo de restricción.”
La colonización española, según los libros de historia, y en comparación con otras, como las de griegos, romanos y persas, las expansiones islámicas medievales y las realizadas durante la edad moderna y contemporánea por las potencias europeas, ha sido diferente; al menos para José Menéndez y durante este periodo que vivió.
Las ventajas y desventajas de ser clasificado como “emancipado”
“A todo nativo que lo solicitase se le regalaban hasta cuatro hectáreas de terreno en las que podía hacerse propietario de terreno. Sí se hacía una distinción entre los que consideran “emancipados” y los “no emancipados”. Es decir, aquellos con carrera como médicos, abogados, ingenieros, militares pertenecían al primer grupo y, por tanto, podían regirse por la legislación española. Los “no emancipados” veían reducida las consecuencias del delito según el Código Penal hasta en dos grados en un intento de protegerles.
También a la hora de hacer contratos, especialmente con extranjeros, se revisaba el trámite por el patronato de indígenas. Donde pudieran darse cláusulas abusivas el contrato podía ser rechazado”, explica.
En esta época los alcaldes eran africanos, así como los gobernadores civiles, en los institutos había tanto negros como blancos, cosa impensable en Estados Unidos. Se daban becas para que los ecuatoguineanos pudieran estudiar en España. Hasta ese momento, los funcionarios de nivel medio eran africanos. “En el Registro donde yo trabajaba había 7 empleados y todos también negros.”

Causas del desastre de la descolonización

Pudo influir de algún modo la enemistad entre Carrero Blanco y el Ministro de Asuntos Exteriores, además de muchos otros errores. Ejemplos de ellos son la muestra de desinterés por la explotación petrolífera en Guinea Ecuatorial por parte de una compañía mixta entre ambos países, Hispanoil. Esto chocaba con la inscripción en el Registro Mercantil en 1967 de otra compañía llamada Delavare, cuyos miembros aseguraban que el hallazgo convenía mantenerlo en privado. Y ahora hay explotación de ingleses, franceses, americanos.

Su salida de Guinea Ecuatorial

Menéndez salió de Guinea tras una oportunidad para participar en la reforma agraria de Honduras además de dar clases en la Universidad Autónoma de Tegucigalpa.
Bonifacio Endó, que había confiado mucho en él para elaborar discursos, le otorgó un permiso de 9 meses. Dos días antes de la independencia efectiva de Guinea, el 10 de octubre de 1968, ya preparado para coger el avión, recibió un oficio de Macías prohibiéndole la vuelta de por vida, siendo éste el primer edicto de expulsión firmado por Macías, que encabezó una larga lista.